Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, candidatos a la segunda vuelta presidencial en Perú, coincidieron en la necesidad de aumentar el gasto público en salud y educación durante el debate electoral, aunque mantuvieron profundas diferencias sobre cómo financiarlo y administrar los recursos del Estado.
En el bloque dedicado a estos sectores, ambos postulantes presentaron propuestas orientadas a ampliar el acceso a la educación superior y mejorar la cobertura sanitaria. Entre las iniciativas planteadas se incluyeron el incremento de becas universitarias, el fortalecimiento de la atención médica y programas específicos para enfrentar problemas como la anemia infantil y enfermedades de alto costo.
Fujimori propuso ampliar la infraestructura educativa mediante la construcción y modernización de miles de colegios, además de reforzar programas de apoyo escolar y expandir la telemedicina a nivel nacional. También planteó reorganizar el Estado para optimizar el gasto y destinar más recursos a sectores considerados prioritarios.
Por su parte, Sánchez cuestionó la sostenibilidad de algunas de las propuestas de su rival y criticó el manejo del presupuesto en los últimos años. El candidato de izquierda defendió un aumento del gasto público, proponiendo elevarlo al 6% del PBI en educación y al 9% en salud, junto con el fortalecimiento de programas de becas y acceso educativo.
El debate terminó evidenciando las marcadas diferencias entre ambos proyectos políticos, especialmente en torno al rol del Estado y la distribución del presupuesto. Mientras Fujimori defendió una reestructuración del gasto existente, Sánchez insistió en una mayor inversión pública como vía para reducir las brechas sociales.





