El impulso del proyecto Pasto Grande llevó agua a zonas históricamente afectadas por la sequía, permitiendo desarrollar la producción agrícola. A la par, la derrota de Sendero Luminoso devolvió la seguridad y la presencia del Estado, sentando las bases para el crecimiento de la región.
Durante la década de 1990, el gobierno de Alberto Fujimori impulsó obras clave para transformar la estructura productiva de regiones como Moquegua. Uno de los proyectos más importantes fue el desarrollo de Pasto Grande, que permitió almacenar y distribuir agua hacia zonas históricamente afectadas por la sequía, ampliando la frontera agrícola y mejorando la productividad del sector.
El acceso al recurso hídrico fue determinante para diversificar la economía regional, favoreciendo el crecimiento de cultivos y el fortalecimiento de actividades agroindustriales. Esto generó nuevas oportunidades económicas, incrementó el empleo local y consolidó a Moquegua como una región con mayor capacidad productiva dentro del sur del país.
En paralelo, la derrota de la violencia subversiva de Sendero Luminoso permitió recuperar la seguridad en el territorio, facilitando una mayor presencia del Estado y condiciones más favorables para la inversión. Este contexto fue clave para sentar las bases del crecimiento sostenido de Moquegua en los años posteriores.





