El candidato presidencial Napoleón Becerra García, líder del Partido de los Trabajadores y Emprendedores (PTE-Perú), falleció el domingo 15 de marzo de 2026 en un accidente de tránsito ocurrido a la altura del kilómetro 138 de la Vía de los Libertadores, en la provincia de Huaytará, región Huancavelica. Becerra viajaba con su comitiva hacia Ayacucho para cumplir actividades proselitistas cuando su camioneta se despistó y cayó a una cuneta. El candidato falleció mientras era trasladado al Centro de Salud de Pilpichaca, y tres acompañantes resultaron heridos, dos de ellos de gravedad.

La noticia fue confirmada por la portavoz del partido y candidata a diputada, Emely Silva, y provocó una ola de condolencias transversal en el espectro político peruano. Candidatos como Marisol Pérez Tello, Jorge Nieto, César Acuña, Alfonso López Chau y George Forsyth expresaron su pesar y pidieron investigar el estado de la infraestructura vial del interior del país. El gobierno del presidente Balcázar dispuso una aeronave del Ejército para trasladar los restos de Becerra desde Ayacucho a Lima, donde fue velado antes de ser enterrado en su natal Cajamarca.

La muerte de Becerra planteó un desafío legal inédito para el sistema electoral peruano. Según el especialista en derecho electoral José Tello Alfaro, el artículo 104 de la Ley Orgánica de Elecciones no contempla expresamente la muerte de un candidato presidencial durante la campaña. En la práctica, la fórmula presidencial del PTE quedó excluida de la contienda, aunque las candidaturas al Senado, a la Cámara de Diputados y al Parlamento Andino del partido continuaron en carrera de manera independiente.

El trágico fallecimiento puso en el debate público la precariedad de las carreteras en las zonas de sierra y selva del Perú, donde los candidatos con menor financiamiento deben desplazarse por vía terrestre en condiciones de riesgo para cumplir sus agendas de campaña. Becerra era dirigente municipal de Lima con décadas de trayectoria sindical y fundó el PTE en 2023. Si bien su partido no superaba el 1% en las encuestas, su muerte simbolizó el costo humano que enfrentan los candidatos que no cuentan con los recursos de las grandes organizaciones políticas.

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