El Perú despidió el lunes 30 de marzo a Marcelino Abad Tolentino, conocido cariñosamente como ‘Mashico’, el ciudadano más longevo del país y posiblemente del mundo, quien falleció a los 125 años mientras dormía en la casa hogar ‘Mis Abuelitos’, en el distrito de Huácar, provincia de Ambo, región Huánuco.
Habría cumplido 126 años el próximo 5 de abril. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) informó que el deceso se produjo por causas asociadas a su avanzada edad, luego de que en los días previos presentara dificultades respiratorias vinculadas a los cambios de temperatura de la sierra. La ministra Lily Vásquez Dávila expresó las condolencias del Estado y destacó la historia de Mashico como un ejemplo de resiliencia y dignidad.
La vida de Marcelino Abad Tolentino fue una crónica de invisibilidad superada gracias al Estado. Nacido en 1900, pasó décadas viviendo en extrema pobreza en una zona rural de los Andes, sin documentos de identidad, sin acceso a servicios básicos y completamente fuera del sistema. Fue en 2019 cuando el programa Pensión 65 del Midis lo identificó en una zona alejada de Huánuco y gestionó por primera vez la obtención de su DNI. Desde entonces, recibió atención médica, una pensión y el acompañamiento permanente de un equipo territorial. Su longevidad, según él mismo relataba, se debía a una alimentación natural de productos que cultivaba con sus propias manos y a una vida de actividad física constante.
Mashico nunca fue reconocido oficialmente por el Guinness World Records debido a la falta de documentación que respaldara con precisión cada etapa de su vida, un obstáculo común en zonas rurales sin registros civiles confiables del siglo pasado. Sin embargo, en el Perú fue símbolo nacional de longevidad y testigo viviente de la historia republicana del país: nació el mismo año que murió el presidente Eduardo López de Romaña y vivió a través de 25 mandatarios, dos guerras mundiales, la pandemia de COVID-19 y el boom digital. Su muerte enluta a un país que en los últimos días ya había llorado la partida del humorista Manolo Rojas, y que esta semana atraviesa además la Semana Santa con el peso de una campaña electoral que no da tregua.





