La noche del martes 31 de marzo quedará marcada en la historia del fútbol sudamericano: Irak derrotó 2-1 a Bolivia en la final del Repechaje Intercontinental 2, disputada en el Estadio BBVA de Monterrey, México, y se convirtió en la selección número 48 en clasificar al Mundial 2026. El partido comenzó con un jarro de agua fría para la hinchada boliviana: Ali Al-Hamadi abrió el marcador de cabeza al minuto 9. La Verde reaccionó y logró el empate a través de Moisés Paniagua al 38, y la ilusión de un golpe histórico palpitó con fuerza durante todo el segundo tiempo. Sin embargo, el capitán iraquí Aymen Hussein apareció solo en el área al minuto 53 y anotó el 2-1 definitivo.

Bolivia lo intentó hasta el final, acumuló 16 tiros de esquina —la mayoría en el tramo final— pero no logró encontrar el empate. Una plancha del jugador iraquí Marko Farji sobre Roberto Fernández que no fue sancionada con roja —pese al reclamo boliviano al VAR— fue el momento más polémico del encuentro. El arquero Guillermo Viscarra, figura del Alianza Lima peruano, tuvo un partido correcto pero no pudo evitar el gol definitivo de Hussein. El técnico boliviano Óscar Villegas destacó el proceso de su equipo pese a la derrota: Bolivia, que no disputaba un Mundial desde Estados Unidos 1994, quedó a un solo gol de concretar el regreso más esperado del fútbol sudamericano.

Irak, dirigido por el australiano Graham Arnold —el mismo que condujo a su selección en Qatar 2022—, regresará a una Copa del Mundo por primera vez desde México 1986, cuando era una potencia regional. El equipo asiático se enfrentará en el Grupo I a Francia, Noruega y Senegal, considerado el grupo de la muerte del torneo. Su debut está pactado para el 16 de junio ante Noruega en Foxborough, Massachusetts. En Perú la eliminación boliviana fue seguida con pena y alivio al mismo tiempo: pena por el vecino y el sueño compartido, y algo de consuelo por saber que los peruanos, también ausentes del Mundial, están acompañados en ese frustrado proceso clasificatorio.

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