La noche del martes 31 de marzo fue la más esperada del ciclo de debates presidenciales: por primera vez, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular) compartieron terna y se enfrentaron directamente ante millones de televidentes. La jornada, organizada por el JNE en el Centro de Convenciones de Lima, fue la quinta de seis fechas y abordó los ejes de educación, innovación y tecnología, así como empleo, desarrollo y emprendimiento. También participaron Marisol Pérez Tello (Primero la Gente), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), Herbert Caller, Mesías Guevara, Charlie Carrasco, Mario Vizcarra, Roberto Chiabra, Francisco Diez-Canseco y Paul Jaimes. Vladimir Cerrón, convocado para esta fecha, no se presentó por mantenerse prófugo de la justicia.
El cruce más intenso de la noche fue entre Fujimori y Marisol Pérez Tello, quien acusó a la lideresa fujimorista y a López Aliaga de ser corresponsables de la crisis de seguridad y de las leyes que favorecen al crimen organizado aprobadas en el Congreso en los últimos años. Fujimori respondió que la candidata de Primero la Gente ‘malgasta su tiempo repitiendo las mentiras de la izquierda’. Por su parte, López Aliaga centró su discurso en la reducción del gasto burocrático estatal: prometió liberar 80 mil millones de soles anuales eliminando cargos por cuoteo político para redistribuirlos en beneficio de los más pobres. Roberto Sánchez apeló a la frase de Papá Chacalón para cerrar su intervención y llamar al voto popular.
El debate cerró el ciclo de las jornadas con los candidatos de mayor peso electoral, lo que le dio una dimensión diferente a todas las anteriores. La última fecha del ciclo de debates —la sexta— se realizará hoy miércoles 1 de abril, con el tercer grupo de candidatos que incluye a César Acuña (APP), Jorge Nieto, José Luna, Rafael Belaunde, Ricardo Belmont, Alfonso López-Chau, Wolfgang Grozo y José Williams, entre otros. Con solo 11 días para los comicios del 12 de abril, los analistas coinciden en que esta semana es la última gran oportunidad para que los candidatos con menor exposición media logren mover el voto indeciso, que todavía supera el 20% según todas las encuestadoras.





