En medio de una elección extremadamente ajustada entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el voto de los peruanos residentes en el exterior volvió a quedar en el centro de la polémica.
El escrutinio de la ONPE, con más del 98% de las actas contabilizadas, muestra una diferencia mínima entre ambos candidatos, inferior a los 1.500 votos. En ese contexto, los sufragios emitidos desde el extranjero tuvieron un impacto decisivo, ya que Fujimori obtuvo una ventaja significativa en regiones como América y Europa.
Según los datos oficiales, la lideresa de Fuerza Popular acumuló más de 184.000 votos fuera del país, frente a los cerca de 106.000 obtenidos por Sánchez. Países como Argentina, Chile y Estados Unidos marcaron una diferencia clave a favor de Fujimori, mientras que en algunos destinos europeos el resultado fue más parejo.
La virtual parlamentaria Amalia Palomino cuestionó que ciudadanos que llevan años viviendo en el extranjero puedan influir en decisiones políticas internas. Sostuvo que quienes están alejados de la realidad cotidiana del país no deberían participar en elecciones nacionales, planteamiento que abrió un fuerte debate político y social.
Sus declaraciones generaron reacciones divididas, ya que, si bien algunos sectores coinciden en discutir el alcance del voto en el exterior, otros recuerdan que se trata de un derecho político reconocido por la normativa peruana. La discusión se suma a la tensión generada por un proceso electoral aún sin resultado definitivo y con una diferencia que se mantiene en márgenes mínimos.




