Un sismo de magnitud 7,5 en Japón volvió a encender las alarmas en países del Cinturón de Fuego del Pacífico. Aunque el evento no dejó víctimas gracias a su alta preparación, expertos advierten que en Perú un movimiento similar podría tener consecuencias mucho más graves.

En Japón, el sistema de prevención permitió activar alertas inmediatas y evacuar zonas costeras sin mayores incidentes. La población respondió siguiendo protocolos establecidos, lo que evitó daños significativos y mostró la eficacia de su cultura sísmica.

En contraste, especialistas señalan que en Perú persisten serias deficiencias en prevención, tanto en la infraestructura como en la preparación ciudadana. La participación en simulacros es baja y la cultura de respuesta ante emergencias aún es limitada.

Otro punto crítico es el incumplimiento de normas de construcción y la falta de fiscalización. De acuerdo con expertos, muchas edificaciones no respetan los estándares técnicos o han sido modificadas sin supervisión, lo que aumenta el riesgo ante un sismo fuerte.

Finalmente, advierten que los edificios antiguos representan una de las mayores amenazas. Su deterioro y la ausencia de refuerzos estructurales podrían provocar colapsos masivos en caso de un terremoto de gran magnitud, con consecuencias potencialmente fatales en varias ciudades del país.

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