El gobierno interino de Perú decidió aplazar indefinidamente la firma del contrato para la compra de aviones F-16, un acuerdo valorado en hasta 3.500 millones de dólares.

El acuerdo había sido negociado con la empresa Lockheed Martin y contemplaba la adquisición de 24 cazas F-16. Según las proyecciones, el contrato buscaba reforzar la capacidad de defensa del país y consolidar una alianza estratégica con Washington en materia militar.

El presidente interino José María Balcázar justificó la postergación señalando que una decisión de tal magnitud no debía ser asumida por un gobierno transitorio. Su mandato finalizará tras las próximas elecciones generales previstas para este año.

La decisión generó malestar en Estados Unidos, donde el embajador en Perú advirtió que podrían tomarse medidas si se considera que hay afectación a los intereses estadounidenses. Incluso representantes de Lockheed Martin habían viajado a Lima para la firma del acuerdo, que finalmente fue cancelada.

El retraso también reabrió el debate interno sobre la modernización militar del país, en un contexto donde vecinos como Brasil, Chile y Colombia cuentan con mayores capacidades de defensa. Sectores militares consideran que la compra de nuevos cazas es clave para mantener la disuasión estratégica.

En paralelo, el tema ha entrado en la agenda política electoral, donde algunos candidatos respaldan la adquisición y otros cuestionan el gasto. La definición del contrato dependerá del próximo gobierno, en un escenario donde la relación entre Perú y Estados Unidos queda en un punto de incertidumbre.

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