El Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos formalizó el 24 de marzo de 2026 la devolución de 48 objetos culturales al Perú en una ceremonia celebrada en la Embajada peruana en Washington D.C. Las piezas incluyen pinturas y textiles de la época colonial, cerámica, ornamentos de plata y artefactos vinculados a culturas precolombinas como la Chancay, que floreció en la costa central peruana antes del Imperio Inca. Los objetos fueron recuperados tras investigaciones del Programa de Delitos Artísticos del FBI en Santa Fe, Nuevo México, y Las Vegas, Nevada.
La restitución coincide con la conmemoración de los 200 años de relaciones diplomáticas entre Perú y Estados Unidos, un vínculo que ha sido reforzado por el acuerdo bilateral vigente desde 1997, el cual restringe la importación de materiales arqueológicos y etnológicos peruanos al mercado estadounidense. El embajador del Perú en Washington, Alfredo Ferrero, señaló que las piezas serán exhibidas en el marco del Tercer Taller sobre la Prevención del Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, que se organizará en Lima en colaboración con los ministerios de Relaciones Exteriores y Cultura.
El FBI destacó el trabajo conjunto con la Embajada peruana y el Ministerio de Cultura como factor clave de la recuperación, y señaló que desde 2023 el Perú ha logrado repatriar más de 1.700 bienes culturales gracias a la cooperación internacional. El subdirector Heith Janke de la División Criminal del FBI afirmó en la ceremonia que el organismo se enorgullece de colaborar en la devolución de artefactos significativos al patrimonio cultural de la nación peruana.
El tráfico ilícito de bienes culturales es un problema extendido en América Latina, donde la demanda de coleccionistas privados en Europa, Estados Unidos y Asia ha financiado durante décadas el saqueo de sitios arqueológicos. Perú es uno de los países con mayor riqueza patrimonial del continente y también uno de los más afectados por este fenómeno: desde la costa hasta la Amazonía, los saqueos de sitios como Sipán, Puruchuco y los caminos del Qhapaq Ñan han representado pérdidas irreparables para el acervo cultural nacional.





