El candidato presidencial izquierdista Roberto Sánchez plantea una reforma integral del sector minero en Perú, uno de los principales exportadores de cobre del mundo.
Sánchez, actualmente en carrera hacia la segunda vuelta, propone aumentar impuestos a las llamadas “sobreganancias” de las mineras cuando suben los precios internacionales de los metales. También plantea reescribir la Constitución y revisar acuerdos de libre comercio, con el objetivo de cambiar el modelo económico vigente en el país.
Otro de los puntos más controversiales de su programa es la intención de eliminar progresivamente la minería a tajo abierto, método utilizado por gran parte de las grandes compañías que operan en Perú. El candidato argumenta que esta actividad genera graves impactos ambientales en zonas rurales y comunidades indígenas.
El aspirante presidencial también ha señalado que evaluaría el uso de las reservas internacionales del país para financiar inversión en salud, educación e infraestructura. Estas propuestas han generado preocupación en sectores empresariales y en los mercados financieros, que temen un cambio brusco en las reglas económicas.
Mientras tanto, Perú atraviesa un escenario político inestable, con una elección aún en disputa y sin mayorías claras en el Congreso. En este contexto, las reformas planteadas por Sánchez enfrentan fuertes obstáculos políticos y podrían depender de amplios acuerdos legislativos para poder avanzar.




