El Ejecutivo de Keiko Fujimori expuso sus principales medidas a menos de un mes de asumir el poder. La seguridad, la reforma del Estado y la economía ocuparon un lugar central en el discurso oficial.
El gobierno de la presidenta peruana Keiko Fujimori presentó este jueves ante el Parlamento sus principales políticas, en una sesión marcada por un extenso intercambio entre el oficialismo y la oposición. La exposición estuvo a cargo del primer ministro, Luis Galarreta, quien defendió las primeras líneas de acción de una administración que asumió el 28 de julio y que busca imprimir un carácter fundacional a su gestión.
Uno de los principales ejes planteados por el Ejecutivo fue la lucha contra la delincuencia. Galarreta anunció que se intensificarán las operaciones contra la extorsión y el crimen organizado, además de la creación de más de 15 nuevas unidades policiales equipadas con sistemas de videovigilancia e inteligencia artificial a partir de 2027. También anticipó la construcción de nuevos establecimientos penitenciarios.
La seguridad, sin embargo, generó cuestionamientos desde la oposición. El diputado centrista Harvey Colchado reclamó el retiro del comandante general de la Policía, Óscar Arriola, a quien cuestionó por haber desarticulado un equipo policial especializado en investigaciones anticorrupción. El planteo contrastó con la promesa oficial de fortalecer las herramientas para combatir a las organizaciones criminales.
En materia económica, el Gobierno anunció la creación de cuatro comisiones presidenciales destinadas a impulsar reformas, además de medidas para ampliar las compras estatales a micro y pequeñas empresas y facilitar créditos para el sector agropecuario. También se planteó destrabar 75 obras de riego y avanzar en la masificación del acceso al gas natural.
La presentación derivó en un fuerte cruce político. El oficialismo atribuyó buena parte de los problemas actuales a administraciones anteriores y pidió a la oposición que permita gobernar a Fujimori, mientras que los sectores opositores responsabilizaron al fujimorismo por su influencia en la política peruana durante la última década. El debate mostró así las dificultades que enfrentará el nuevo Ejecutivo para avanzar con su agenda en un Congreso dividido.





