Los dos operarios peruanos heridos en la explosión ocurrida en las instalaciones de DISA, en Telde, evolucionan favorablemente. Habían llegado a Canarias en junio con contratos de trabajo y después de años de formación como soldadores.
Los trabajadores, de 27 y 41 años, llegaron a Telde apenas dos meses antes del accidente con la intención de comenzar una nueva etapa laboral. Dejaron Perú, sus familias y su entorno para buscar una oportunidad en Canarias y comenzaron a trabajar para Nervión Industries, empresa que realizaba tareas para DISA en las instalaciones de Salinetas. El 5 de agosto se encontraban allí cuando se produjo el accidente que causó la muerte de uno de sus compañeros y dejó a ambos gravemente heridos.
Durante sus primeras semanas en la isla, su vida estuvo prácticamente limitada al trabajo y al descanso. Los dos residían juntos en una vivienda facilitada por la empresa en San Gregorio y se trasladaban diariamente en transporte público hasta su lugar de trabajo. Antes de viajar a Canarias habían dedicado años a formarse como soldadores, combinando estudios y empleos para conseguir una preparación que finalmente les permitió acceder a una oportunidad laboral a más de 7.000 kilómetros de sus hogares.
El trabajador de 27 años recibió inicialmente el alta médica el mismo día del accidente, aunque tuvo que regresar posteriormente al Hospital Universitario Insular de Gran Canaria para continuar bajo observación. Finalmente volvió a ser dado de alta y continúa recuperándose. Su compañero, de 41 años, permanece hospitalizado, aunque su estado es estable y su evolución es favorable. Parte de su familia pudo viajar desde Perú para acompañarlo durante la recuperación.
Para ambos, el accidente significó mucho más que las lesiones físicas. La tragedia interrumpió abruptamente el proyecto con el que habían viajado a Canarias y los obligó a afrontar una situación traumática lejos de buena parte de sus seres queridos. El trabajador más joven todavía espera la llegada de familiares desde Perú, mientras intenta recuperarse y asimilar la pérdida de un compañero con quien compartía la jornada laboral.
El Ayuntamiento de Telde, a través del alcalde Juan Antonio Peña, mantiene contacto con los afectados y puso a su disposición asistencia y los recursos que puedan necesitar durante su recuperación. Mientras tanto, las circunstancias del accidente continúan bajo investigación para determinar qué ocurrió y si se cumplieron las condiciones y procedimientos de seguridad correspondientes.





