La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, alcanza un 60% de respaldo ciudadano a menos de dos semanas de asumir el cargo, según una encuesta de Datum. El resultado muestra un comienzo favorable para su Gobierno, aunque también plantea el desafío de sostener esa confianza.
La primera encuesta privada sobre la gestión de Keiko Fujimori muestra un nivel de aprobación del 60%, un porcentaje superior al que registró Pedro Castillo al comenzar su mandato, cuando obtuvo un 44%. Sin embargo, la cifra está por debajo de los niveles de respaldo que habían conseguido los cuatro presidentes anteriores a Castillo durante el inicio de sus respectivos gobiernos.
El resultado adquiere relevancia debido a que Fujimori ganó la segunda vuelta presidencial por un margen inferior al 1% frente al progresista Roberto Sánchez. Además, cerca del 90% de los electores no había votado por ella en la primera vuelta, en una elección marcada por la participación de más de 30 candidatos y una fuerte dispersión del voto.
La directora de Datum, Urpi Torrado, consideró que el respaldo inicial refleja una disposición de parte de la ciudadanía a esperar resultados antes de evaluar al nuevo Gobierno. El 62% de los consultados, además, manifestó optimismo respecto del futuro del país, aunque la especialista advirtió que la confianza inicial dependerá de los resultados concretos que perciban los ciudadanos durante los próximos meses.
El sondeo también anticipa un escenario de tensión entre el Ejecutivo y el Congreso. Casi la mitad de los encuestados espera una relación marcada por la confrontación, mientras que las fuerzas opositoras cuentan con una amplia representación en la Cámara de Diputados y la mitad de los escaños del Senado. El oficialismo de Fuerza Popular comparte la otra mitad del Senado con su aliado Renovación Popular.
La seguridad aparece como una de las prioridades de la nueva administración. Fujimori volvió a destacar su promesa electoral de recuperar el orden frente al avance de la delincuencia y respaldó a los policías que participaron en la captura de un grupo de sicarios. El desafío para la presidenta será transformar el respaldo obtenido durante sus primeras semanas en resultados concretos y mantener la confianza de una sociedad que llega a esta nueva etapa con fuertes divisiones políticas.





