La más reciente encuesta nacional muestra un nuevo deterioro en la imagen del presidente José Jerí. Según los datos difundidos, la desaprobación alcanzó el 47,6%, mientras que el nivel de aprobación volvió a retroceder respecto de mediciones anteriores, marcando una tendencia negativa para el gobierno.
El sondeo refleja que en los últimos meses se consolidó un clima de mayor descontento ciudadano, especialmente en sectores urbanos. La percepción de que no hay mejoras concretas en temas sensibles como seguridad y economía aparece como uno de los principales factores que explican la caída en el respaldo.
Entre quienes desaprueban la gestión, se repite la crítica sobre la falta de resultados visibles y la sensación de que las prioridades oficiales no están alineadas con las preocupaciones cotidianas de la población. También se mencionan cuestionamientos vinculados al estilo de conducción y a decisiones políticas recientes.
En contraste, el núcleo de apoyo al presidente destaca algunas acciones puntuales, aunque admite que todavía no alcanzan para revertir el clima general de desconfianza. Esto deja al gobierno ante el desafío de mostrar avances concretos en el corto plazo.
El escenario político se vuelve así más complejo para la administración de Jerí, que enfrenta la necesidad de recomponer su relación con la opinión pública en un contexto de expectativas sociales altas y margen de maniobra cada vez más reducido.




