Tensiones internas por el futuro de la empresa estatal profundizan la incertidumbre en el sector energético.

La renuncia de la gerente general de Petroperú se dio en medio de una fuerte pugna entre el Ministerio de Economía y Finanzas y el Ministerio de Energía y Minas.

El conflicto estaría vinculado a discrepancias sobre el rumbo de la empresa y la posibilidad de avanzar hacia un proceso de privatización o reestructuración.

Las tensiones reflejan diferencias de enfoque entre ambas carteras respecto al rol del Estado en el sector energético.

La salida de la alta funcionaria generó preocupación sobre la gobernanza y estabilidad de la petrolera estatal.

Analistas advierten que la falta de una estrategia clara podría afectar la confianza de inversionistas y proveedores.

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