Con alrededor del 57 % de las actas procesadas, la elección presidencial en Honduras vive un momento de máxima tensión: los dos principales candidatos —Nasry Asfura y Salvador Nasralla— están separados por apenas 515 votos, lo que ha sido calificado como un “empate técnico” por el organismo electoral Consejo Nacional Electoral de Honduras (CNE). 

A raíz de fallas técnicas en el sistema preliminar de conteo TREP, la transmisión de resultados se suspendió, y el CNE convocó a un recuento manual —un proceso que alarga la incertidumbre y genera nerviosismo generalizado. 

Observadores internacionales y partidos piden prudencia, y llaman a respetar la calma mientras se completan todas las actas, incluida la revisión de votos de contingencia. El estrecho margen y la suspensión del sistema de conteo alimentan un clima de desconfianza y preocupación, especialmente en un contexto de alta polarización política. 

Por ahora no hay un ganador oficial, y miles de ciudadanos observan con expectativa el desenlace de esta contienda electoral.

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