El presidente José Jerí ha anunciado la extensión del estado de emergencia en Lima Metropolitana y el Callao, manteniendo las restricciones para hacer frente al aumento de la criminalidad. La medida se justificó en un nuevo enfoque: pasar de una postura defensiva a una ofensiva para recuperar la seguridad en esas zonas.
Según Jerí, las acciones adoptadas apuntan a reforzar la presencia policial y militar en las calles, con la intención de restaurar la paz y la confianza de la ciudadanía. El mensaje que dio a la nación fue breve, pero contundente: «las guerras se ganan con acciones, no con palabras».
Dentro de las medidas complementarias ya aprobadas, se contempla reforzar el control territorial, optimizar operativos y coordinar instituciones para desarticular redes criminales que operan en distritos vulnerables. Además, se buscó dar respaldo institucional para que las Fuerzas Armadas cooperen con la Policía Nacional en zonas críticas.
Aunque la declaratoria del estado de emergencia incluye opciones para restringir ciertas libertades, como movimientos o reuniones, el gobierno aclaró que no impondrá un toque de queda generalizado. La idea es equilibrar la necesidad de seguridad con el respeto a derechos fundamentales.
La prórroga generó reacciones encontradas: mientras algunos sectores apoyan la mano dura contra el crimen, otros advierten sobre el riesgo de abusos y el impacto en la normalidad ciudadana. El desafío para Jerí será demostrar que estas medidas producen resultados tangibles.

Tendencias