Una investigación francesa descubrió que el Museo del Louvre operaba con contraseñas débiles y sistemas informáticos obsoletos, lo que dejó vulnerables sus redes internas incluso antes del reciente robo de joyas.
Una auditoría realizada por la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) reveló que el sistema de vigilancia del Louvre utilizaba contraseñas básicas y programas sin actualizar. La clave principal para acceder a los servidores de seguridad era, insólitamente, “LOUVRE”. Además, muchas de las computadoras aún funcionaban con versiones antiguas de Windows sin soporte técnico.
A pesar de las advertencias emitidas por las autoridades de ciberseguridad, el museo no corrigió de inmediato estas fallas. Los informes detallan que las cámaras no cubrían ciertas áreas críticas y que algunos registros de acceso no se almacenaban correctamente, lo que agravó la exposición del museo frente a posibles ataques o robos.
Tras el robo de joyas de la Corona Francesa ocurrido en octubre, la dirección del Louvre enfrenta críticas y una revisión integral de sus protocolos. El incidente ha generado alarma en otras instituciones culturales europeas, que ahora evalúan reforzar sus sistemas de protección ante posibles vulnerabilidades similares.





