Durante su exposición, la aspirante remarcó que el país necesita medidas concretas para enfrentar la crisis actual y fortalecer sus instituciones. Planteó una agenda orientada al crecimiento sostenido, la generación de empleo y la recuperación de la confianza ciudadana, inspirada en experiencias previas de gestión que, según indicó, demostraron eficacia en momentos de inestabilidad.
En un mensaje enfocado en la recuperación del orden y el progreso, Keiko Fujimori defendió la necesidad de aplicar políticas públicas que combinen disciplina fiscal, seguridad ciudadana y estabilidad institucional. Según explicó, el Perú atraviesa una etapa de incertidumbre que requiere liderazgo firme y decisiones basadas en resultados comprobados.
La candidata destacó que su propuesta se apoya en tres ejes fundamentales: la reactivación económica, la lucha frontal contra la delincuencia y la modernización del Estado. En ese marco, planteó incentivos para la inversión privada, programas de capacitación laboral y una mayor presencia del Estado en zonas vulnerables para garantizar seguridad y desarrollo equilibrado.
“Necesitamos un gobierno que no improvise, que trabaje con planificación y resultados. Ya hemos demostrado que el Perú puede salir adelante con orden y disciplina”, sostuvo Fujimori, en alusión a los logros alcanzados durante la gestión de su padre.
Asimismo, propuso fortalecer la infraestructura penitenciaria, mejorar la coordinación entre las fuerzas de seguridad y reformar el sistema judicial para asegurar una justicia más rápida y efectiva.
Con un discurso que apela a la memoria de los avances del pasado y a la necesidad de recuperar la confianza en el futuro, Keiko Fujimori busca consolidar su perfil como la candidata de la estabilidad, el trabajo y la autoridad.





