Considerado el más largo y caudaloso del mundo, es mucho más que un curso de agua: es el corazón verde del continente. Su grandeza natural convive con la urgencia de conservarlo frente a las amenazas ambientales.
Nacido en los Andes peruanos, el Amazonas serpentea por la selva tropical atravesando varios países y nutriendo una cuenca que representa casi el 40 % del territorio sudamericano. Su fuerza es tan descomunal que descarga al Atlántico más agua que el siguiente conjunto de ríos más grandes del planeta.
A lo largo de su recorrido, millones de personas dependen de sus aguas para vivir, mientras la selva que lo rodea funciona como un pulmón que regula el clima global. En su interior, la vida se manifiesta en cada rincón: especies únicas, árboles centenarios y paisajes que parecen eternos.
Pero ese equilibrio natural se rompe cada día un poco más. La tala indiscriminada, los incendios y la contaminación amenazan su supervivencia. El Amazonas, símbolo de la fuerza y la vida, necesita más que nunca la atención y el compromiso del mundo entero.





